tucumán, una etimología (IV)

Mantas frustradas, de Alejandra Mizrahi.

Nicolás Avellaneda publicó en 1882 un extenso artículo —póstumamente inserto en el libro “Escritos y discursos”, de 1910— que tenía como fin complementar el libro “Memoria histórica y descriptiva de Tucumán”, de Paul Groussac, aparecido el mismo año. En ese artículo, Avellaneda escribió: 

¿De dónde proviene el nombre de Tucumán? El señor Groussac ensaya, después de tantas, una nueva explicación. La radical de Tucumán es utuc (evidente error tipográfico puesto que el original debió decir utcu, no cabe duda), designación quichua del algodón, y la desinencia man, que significa lado, hacia, de donde. Utcuman (persiste el error: Utucman por Utcuman o Tucumán, sería de esta suerte el país del algodón. ¿Prevalecerá esta versión sobre la tan vulgarizada, que hace derivar el nombre del país de uno de sus caciques prestigiosos del Valle del Calchaquí? Admiremos antes toda la sabiduría de Moussy, cuando dice: Tucumanhao dejó su nombre a la provincia, ya desde antiguo designada bajo el nombre de Tucumán, opina nuestro autor (Groussac) no puede venir de Tucumanaho, porque el compuesto sería en tal caso más corto que el radical. 

Es muy difícil poner en paz estas discordias, cuando son inciertos los términos mismos en que se los plantea. Escríbanse de otro modo el nombre del cacique, y se escapa a la refutación anterior. Oigamos a otro autor: Tucumán, dice, deriva su nombre de un cacique Tucman que dio el de Tucmanhaho a su pueblo. Nuestro amigo, el Dr. Larsen, que ha publicado con excelentes advertencias el vocabulario de la lengua del padre Machoni, se adhiere entre tanto a la etimología que hace derivar Tucuimán, que significa frontera, por cuanto Tucumán lo era para el imperio de los Incas. 

Aventuraremos por nuestra parte –dice a continuación el Dr. Avellaneda- otra etimología, que nos fue sugerida en cierta ocasión por una persona competente: Tucu, significa luz; y se llaman popularmente “tucus” las luciérnagas que bordan con sus brillantes chispas el manto azulado de la noche en los trópicos; iman es cabeza. Tendríamos de tal manera en Tucuiman: Cabeza de luz o cabeza luminosa, y que el caudillo de los Calchaquíes fue saludado con este nombre. Los idiomas indios, por su carácter mismo aglutinante, son a veces singularmente expresivos. 

tucumán, una etimología (III)

En busca del origen del nombre de la provincia, encontramos el que arriesga Paul Groussac en su libro “Memoria histórica y descriptiva de Tucumán”, publicado durante 1882 en Buenos Aires:

La etimología vulgar, la más generalizada, gracias a la obra del Dean Funes, es la que hace derivar el nombre de esta provincia de uno de sus caciques llamado Tucumanháo. […]

….ésta conjetura no se sostiene: Tucumanhaho fue un cacique del Tucumán, que acogió favorablemente al adelantado Prado, en 1550, y es probable que su nombre le venía de su país, como algún tiempo después al cacique Juan de Calchaquí. Moussy dice ingenuamente: “Tucumanhaho dejó su nombre a la provincia, ya desde antiguo designado bajo el nombre de Tucumán”. […]

Las otras etimologías sugeridas por diferentes autores se extraen del quichua, creo que con fundamento.

De todos los productos de la tierra ofrecidos por los embajadores, el más notable y que figura en primer lugar en la relación de Garcilaso, es la “mucha ropa de algodón”. Además, las naciones del Tucumán se designan siempre por los primeros exploradores, como “gente de manga y camiseta”. Esto es, pues, un rasgo característico; y no es aventurado el creer que el nombre quichua del algodón (utcú) es el radical de Tucumán. En cuanto a la desinencia má, man, manta, es terminación del caso locativo que indica (como en ciertas lenguas indo-europeas) la permanencia en el espacio y en el tiempo: man, significa lado de, hacia y de donde, en el doble sentido dativo y ablativo como á en el francés. En quichua de Santiago, el norte se llama anakman, el lado o tierra de arriba (de anak), y el sud uraman, la región o país de abajo (de ura, abajo). Utcuman o Tucumán, sería pues, el país del algodón. En cuanto a la inversión de la primera sílaba, no merece detenernos. Es una de las mil aplicaciones de esa ley de economía en el esfuerzo, que ha deformado todos los nombres antiguos de pueblos y héroes…  […]

La transformación eufónica es el derecho común en todas las lenguas. Muchas veces, aún, no hay ganancia eufónica, sino simple capricho o tendencia a la desviación.

Muchos paisanos de Tucumán no solo dicen pader, vedera, Grabiel, etc. sino que cambian las letras por espíritu de perversidad lingüística, como diría Edgardo Poe, y sin razón explicable, diciendo por una parte piegra, lagrillo, pegro y luego badre, brama, ládrima, etc. Es probablemente, así como el utcumá, región del algodón, vino a ser el Tucumán.

tucumán, una etimología (II)

Con la siguiente etimología, que fue tomada del libro “Etimología de la palabra Tucumán” (1983), de Domingo A. Bravo, continuamos la serie de textos que se sumergen en el nombre de la provincia en busca del origen. El autor a su vez cita a Thomas Joseph Hutchinson,* explorador inglés que participó de una expedición realizada en la zona del Valle del Salado entre noviembre de 1862 y marzo del siguiente año.

La provincia a la que estoy por entrar –dice Hutchinson al abandonar Santiago por su frontera norte– toma su nombre de uno de los antiguos incas del Perú, llamado “Tuku-Uman”. Este se deriva de Tuku que es el nombre quichua de una especie de luciérnaga que tiene un par de ojos muy brillantes, y Uman que, en la misma lengua, quiere decir cabeza. Era el más previsor y célebre cacique de su edad y su tiempo, y se le llamaba así para expresar la más vívida forma de su talento. 

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*Buenos Aires y otras provincias argentinas, Thomas J. Hutchinson, 1945, Buenos Aires.

**Las imágenes corresponden al proyecto “C14” de El Bondi Colectivo, seleccionado en la Bienal de Arte Joven y exhibido en el Centro Cultural Recoleta en 2019.