pude leer mi cuerpo sobre las formas de otros cuerpos

Selección de poemas de Isaías Nougués realizada por Gaspar Núñez a partir del libro Voces y luna: los fantasmas de la 24, editado por el artista mismo en Buenos Aires durante 2010. El segundo texto toma fragmentos de una entrevista realizada por Raúl Vigini a Isaías Nougués y publicada en Diario La Opinión en 2019. (Los dibujos son de Nougués).

MODELADA POR EL DESEO, la línea liberó misterios
apresados en el punto, dibujó vivencias inexistentes
y, en procura de la esencia,
transfiguró la realidad en abstracción, espacio sin tiempo
donde guardó con mi vida el recuerdo de otras vidas.

PESAN EN MI MANO las líneas
que Alguien trazara con aleluyas y requiems
para conducirme por pasiones y sueños, vidas y muertes…
amores y desamores…
Y fueron las formas encierro de vivencias, relatos sin historia… Profecías
de futuros posibles.

AL AJUSTAR el íntimo cerco del abrazo sobre las curvas
de los cuerpos, la línea
medida de mi sensación sobre otras sensaciones
se hizo piel…
En trémulas sombras de músculos
contraídos por la caricia de un trazo, aleteó el deseo…
Y pude leer mi cuerpo sobre las formas de otros cuerpos.

TRANSITORIO TEMPLO de sensaciones con resonancias de infinito,
mi cuerpo, dibujo sin final,
se congelará en el último punto de la línea detenida
entre lo que fué y lo que será,
para renacer con la muerte, primer trazo que dibuja
Los misterios después del tiempo.

EN EL ÚLTIMO TRAZO vibra una promesa de continuidad
que hace de la forma abstracción y realidad,
aprendizaje del pasado, duda ante el presente,
intuición de lo por venir.
En los silencios que encierran sus vacíos
se detuvo el tiempo para imitar a la eternidad.

Hablaban bien de la obra como se habla bien del muerto

Empecé a dibujar tonteando. Realmente empecé a dibujar cuando ingresé a la Facultad de Arquitectura de Tucumán. Porque me interesaba ver lo que hacían Spilimbergo y los demás. Yo dibujaba en las orillas de los planos, donde sobraba el papel. Lo tenía lleno de caricaturas de los profesores, de mis compañeros, tenía facilidad para eso. Después perdí esos dibujos.

(…)

En un momento estaba en una situación familiar muy particular y me fui a Buenos Aires a ver si conseguía un trabajo. Mi padre estaba ahí porque era diputado nacional. Como yo había estado antes en Buenos Aires jugando al rugby, conocía gente. Me invitan a jugar y entre otras cosas, aparece un conocido interesado en conseguir a alguien que se incorpore a un estudio [de arquitectura] para proyectar a través del dibujo. Seguí quedándome y trabajé en el proyecto de Mau Mau, con esos honorarios cobrados paso por una galería que se alquilaba y se me ocurrió exponer. Llegué a mi casa y me di cuenta que tenía la galería alquilada pero no tenía los dibujos hechos. De las galerías de arte me llamaba la atención que parecía lo que sucedía en un velatorio, porque todos hablaban bien de la obra como se habla bien del muerto. Hice la exposición, pero era una experiencia casi ingenua. Lo cierto del caso que pasó por allí Ernesto Ramallo que era crítico de arte de La Prensa y me hizo una nota. Otro tanto pasó con Ernesto Schoo que estaba en Primera Plana. Detrás de eso me invitaron a exponer en Tucumán, y con eso me enganché en publicidad. Empecé con textos y seguí con dibujos publicitarios. A Tucumán vuelvo siempre que puedo, pero seguí radicado en Buenos Aires desde hace seis décadas.

lecturas

Nueva entrada a nuestra Breve antología de poesía tucumana; en esta ocasión, con poemas de Hugo Foguet.

Serie Caballos. Tinta y acrílico sobre papel. Joaquín E. Linares.

Por Uzumaki

Lecturas (1973) es el título del primer libro de poesía de Hugo Foguet (San Miguel de Tucumán, 1923-1985); tal como dice Guillermo Siles en su prólogo a Obra poética —libro publicado conjuntamente por Ediciones del Dock y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT en el que aparece reunida la totalidad de los textos poéticos de Foguet—, no es un título azaroso. En efecto, en el proyecto literario del autor de Pretérito perfecto, dentro del cual la poesía, comparada con la estatura de su producción narrativa, ocupa un lugar menor, la preocupación por exhibir lecturas es de suma relevancia. Foguet lee y reflexiona, cita, parafrasea y glosa lo que lee, desde obras historiográficas y filosóficas hasta piezas pictóricas; pasa por todo lo legible, pero no sin dejar constancia de ello, de usarlo como blasón: se rodea de nombres, de fantasmas con los que dialogar, a los que reverenciar, a los que parodiar; se arma un lugar de resguardo, un árbol genealógico-intelectual en el que se instala orgulloso. La presente selección de poemas, todos tomados del libro de Ediciones del Dock (Buenos Aires, 2010), quiere dar cuenta de esa práctica.

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Leyendo a Axelos

Memoria
inmemoria frecuente
laberinto de espejos.
Ciegos marchamos
recordando sin recordar
otros nacimientos del mundo
—horizontes en llamas—
De muchas maneras te nombramos
Pensamiento Total
nostalgia engañosa
sed más vieja que el agua.

.

A un caballo para una estatua ecuestre
Óleo de Joaquín E. Linares

Caballo sin jinete que aguardas
los muslos fatigados de subir las gradas de los capitolios
y trajinar los pasillos de los ministerios;
el sexo oprimido por el raso del pantalón
en innumerables paradas y te deums;
las nalgas curtidas por la prolongada permanencia
en los duros sillones de las gerencias y los directorios;
la mano encallecida de empuñar la estilográfica
firmar despachos, decretos leyes y actas protocolares;
las pupilas quemadas por el resplandor de las arañas
en las vastas mesas de los acuerdos económicos,
los espejos de las embajadas y el fogonazo de los flashes.

Pero un día, noble corcel de guerra sin jinete,
sentirás el dulce peso de la gloria
—el olor del cuero y del metal,
de la pólvora de los 21 cañonazos de la salva—
y bajo tus cascos, no solamente crecerá la hierba
sino que florecerá el trébol
y la codorniz pondrá sus huevos azules y translúcidos.

Los ojos de los muertos te estarán mirando.

.

A una joven reclusa
Bicêtre, 1775
Lectura de M. Foucault

En los mejores tiempos se veían llegar
por lo menos
dos mil personas diarias
a Bicêtre
Por unos centavos
los guardianes mostraban al cura irlandés,
que dormía sobre la paja,
al capitán de navío,
loco furioso que se cubría de espuma,
a la mujer
desnuda y altiva encerrada en una jaula,
a la dulce
Annette Tavernier inmóvil frente al muro del patio.

Los médicos enseñan
que su locura es fría y húmeda como el crepúsculo en
Southend-on-sea,
que las gotitas heladas que penetran las fibras de
los órganos
hacen el humor melancólico.

Con los ojos pegados al muro
Annette deja que la lluvia,
las sombras de la tarde,
el vuelo de los pájaros,
rocen sus clavículas filosas,
sus vértebras,
sus nudos de objeto vegetal cubierto de líquenes.

Los burgueses dicen:
otro cielo,
un desorden funesto para la razón ¡oh Dios misericordioso!
que consientes que tu criatura se extravíe.

Qué hacer con sus manos inútiles, frágiles, solamente
amables,
con las puntas mojadas de su pelo,
con los ojos verdes como el agua sobre las piedras
del fondo,
si no sabe leer ni una letra de cambio,
descifrar la Virtud en el Código,
reconocer
que el Amor levantó las prisiones,
las estacas,
las anillas del tormento.

Caballo negro (1970). Serie del Circo. Acrílico sobre tela. Joaquín E. Linares.

Meditación de Martín Lutero en el W.C.
Lectura de N. O. Brown

Martín Lutero
sentado en la letrina de la torre del monasterio de Wittemberg
tiene a su costado la noche helada
el aullido del viento
el torvo dolor de sus tripas.
Termina de aplastar una cucaracha en el tabique de madera
donde una mano escribió:
el teléfono de Dios
da siempre ocupado.
Amanece con estrellas.
La escarcha
crujirá bajo las suelas de una compañía de marines
y las orugas de los tanques.
Martín contempla absorto las larvas gordas que se mueven en sus sandalias.
Es tan sólo un momento de distracción.
Dobla The New York Times y continúa la lectura.
La Dow Chemical Company produce lavandina para blanquear la ropa
y napalm para rociar el alma de los niños
mientras sus tecnólogos asisten de pie
sobre el césped recién cortado de Massachusetts
al oficio del domingo confiando en el éxito de la próxima surprise-party.
Los chicos están vacunados contra la polio aclara el comentarista
habrá cheese-hamburguer, smooth orange,
Schrapnell balls, silent button bomblets,
smaart bombs, spider mine y dragon tooth mine
.
Los dragones alados son arrastrados por el viento como si fueran semillas
y los Schrapnells estallan a un metro y medio de la tierra
arrojando ciento cuatro bolitas de acero
detalles que relajan el esfínter de Lutero.
Desocupa su vientre mientras recita una jaculatoria.
La rana que entra y sale del cubo de agua
tiene un trasero gordo como una idea de economista.
Te conozco por el trasero
dice Martín
el ano de Satán es el lugar del mundo
donde la materia se trasmuta
la olla a presión
el ojo de la tormenta que hace subir la tasa de interés
y donde el becerro de oro
se transforma en becerro de oro.
Los banqueros
dice Martín
manipulan el oro
con la misma alegría de los chicos cuando juegan con sus
excrementos.
Te adoramos
Te bendecimos
Te damos gracias Abbadón
que colmas de alegría las ciudades
de automóviles las carreteras
de mercaderes las naves de los templos.
¿Quién guardó el oro en sus entrañas para hacernos felices?
Es absurdo oponerle el pobre hombre coronado de espinas
sacamuelas que agita el tónico que hace crecer el pelo de la buena
vida cristiana.
(Por supuesto querido Jesús
yo creo en ese otro mundo de la gente sin cuerpo
de las almas sin sexo
de las alegrías eternas y los eternos días felices
pero sucede que mi casa está debajo del elevado
en un callejón donde los borrachos blasfeman y vomitan en la
madrugada)
Martín se asoma a la ventanita.
Hay un bosque de pinos que desciende hasta la playa
donde los gatos lucen muertos lustrosos y bellos
con los ojos abiertos y las finas lenguas asomando entre los dientes.
La arena está sucia de petróleo.
El bosque ha sido talado
pero el afiche de Pan-Am tiene luna llena
las agujas de los pinos calientan los hornos de fundición
y Musidora es una berlina que corre a trescientos kilómetros por
hora
mientras los galápagos de los atolones nadan ciegos en la arena.
The New York Times confirma la noticia de la paz inminente.
Martín comienza a sospechar que la felicidad es un estado
del que el hombre no tiene culpa
—por el camino
avanza un desertor de la Guerra de Treinta Años
que sueña con una lata de sopa de tortuga
pero que debe conformarse con el muslo de un ajusticiado.
Te has comido a Dios
le grita Martín
pero no escarbes demasiado;
es mejor sentir hambre que deseos de inmortalidad—
Martín cierra el diario con la convicción de preferir
el scotch al bourbon
el Caribe a Hawai
la margarina a la manteca
el diablo a Dios.
La rana ha elegido la rodilla de Lutero.
Tiene los ojos como duros y fragorosos cristales
y el trasero como un anillo de hierro colado.
El ano de Satán es el ojo del mundo
un círculo de fuego
inviolable como la aureola de un santo
secreto como un jardín árabe
y donde la razón de estado convive con la ciencia y la tecnología.
I love you
dice la muchacha parada debajo del manzano.
I love you
dice el hombre parado debajo del manzano.
En la pantalla del televisor
un automóvil se desliza por la carretera
con un tarro de mostaza sobre el capó.

CRECED Y MULTIPLICAOS
Para abril
la producción de mostaza habrá alcanzado
el millón de frascos.
Martín vuelca el agua del cubo y piensa que el agua es perfecta
como el padre que está en los cielos.
El día de pronto ha estallado dentro de la torre con un aroma a café nuevo
con un brillo de monedas recién acuñadas
con un ruido de trépanos trafiladoras y gusanos electrónicos.
Afuera el cielo es todavía un campo de batalla poblado con los
restos de viejos aviones de combate
carros asirios y melancólicas armaduras que guardan el olor de los
cuerpos.
Ha llegado para Lutero el instante de ofrecer la jornada
junta sus duras manos de campesino
Señor
dice
acepta esta nueva derrota de tu Arcángel
humildemente te lo pedimos
no consientas que sea tentado
líbralo de todo mal
y restitúyele su corcel de guerra
Amén

todos los objetos extraños son fascinantes

Una colección de poemas hecha por Lemony Snicket (seudónimo del escritor estadounidense Daniel Handler) y adaptada y traducida por Florencia Méttola.*

Los poemas que aparecen en esta colección de poesía infantil no están exactamente hechos para niñxs. La poesía es como el Gusano Loco del parque de diversiones —un objeto extraño, no siempre disponible para todo el mundo— y, como no me canso de explicarles a las autoridades de mi pueblo, todxs deberían poder usarlo, no solo los seres de cierta edad.

En general, sospecho de todo lo que esté escrito específicamente para niñxs. Por supuesto, se le puede escribir a unx niñx en particular: “Querida Inés, tengo razones para creer que esta tarta es veneno, así que dejala ahí y yo me encargo de la misma más tarde”, pero las cosas escritas por alguien que piensa con demasiada frecuencia solo en el público infantil tienen, a mi entender, un tono desafortunado. Si alguna vez has visto a un adulto inclinarse y empezar a hablarle a un niño con esa voz aguda, tonta e irritante, entonces ya sabés a lo que me refiero. Es un tono que le quita la gracia a todo, incluso a algo encantador.

Hablando de encanto, hace algún tiempo me encontré encerradx en el sótano del edificio de Poetry Foundation. Es un lugar práctico para esconderse de las autoridades, horrible si te apetece comer algo rápido y maravilloso para ponerte a leer. El sótano está repleto de los esfuerzos de poetas vivxs y muertxs, famosxs y olvidadxs, terroríficxs y terribles. Hay libros de poesía que todo el mundo conoce y pequeños panfletos de los que nadie ha oído hablar. Hay antologías, una palabra que aquí significa “un libro que contiene un montón de poemas reunidos, a menudo sin una buena razón”, y hay páginas sueltas, garabateadas, impresas y mecanografiadas con sestinas y epitalamios y formas de poesía que aún no han recibido nombre.

Para cuando consideré oportuno emerger, parpadeando, de nuevo a las calles, había logrado reunir los poemas que ahora encontrarás aquí. Hay poemas de todos los tipos, algunos serán más familiares que otros, pero lo que tienen en común es que todos de alguna manera son extraños, del mismo modo que lo son cierta literatura a la que encuentro fascinante o el hallazgo de un objeto insólito.

Si sos unx niñx, es posible que te gusten estos poemas. Por supuesto, puede que no. Los poemas, como lxs niñxs, son individuos y no necesariamente tienen que agradarle a todas las personas que se encuentren con ellos. Por lo tanto, se puede considerar esta colección como una reunión de personas en un lugar cualquiera. No importa la edad que tengan ellxs o vos. Lo que importa es que hay un montón de personas en un lugar y capaz te den ganas de acercarte a ellas.

Golpea la puerta

Golpea la puerta
¿Quién?
Barro el polvo de mi soledad
debajo de la alfombra.
Dispongo una sonrisa
y abro.

Maram al-Massri
(traducido al inglés por Khaled Mattawa)

.

Puertas

Una puerta abierta dice: “Entra”.
Una puerta cerrada dice: “¿Quién sos?”
Sombras y fantasmas atraviesan puertas cerradas.
Si una puerta está cerrada y quieres que se cierre,
¿por qué abrirla?
Si una puerta está abierta y la quieres abierta
¿Por qué cerrarla?
Las puertas olvidan pero solo las puertas saben lo que es
las puertas olvidan.

Carl Sandburg

.

Comenzar a leer algo, como una colección de poemas, se parece a abrir una puerta, así que pensé que sería interesante comenzar con dos poemas puertas, escritos por dos poetas muy diferentes. Maram al-Massri es una mujer siria que ahora vive en la ciudad de París, Francia. Carl Sandburg es un hombre americano que no vive en ninguna parte, debido a su muerte.

La bruja te ha contado una historia

Eres comida.
Estás aquí para mí
para comer, engordar.
Y así me gustarás más.

Tu hermano será el primero
vos tenés que esperar tu turno.
Vos misma vas a alimentarlo, lo harás,
aprenderás a hacerlo.
Le vas a llevar huevos con salsa amarilla, muffins,
manteca chorreante y hecha trizas,
carnes fritas
tarde en la mañana, y siempre dulces
en un pegajoso desfile desde la cocina.

Su vigilancia, un picahielos de deseo
pinchándole por dentro, se derretirá
en los rellenos untuosos de crema.
Olvidará. Te agradecerá por ello.

Su pequeño dedo atorado todos los días
a través de las grietas entre las rejas
se volverá liso y redondo,
su rostro hueco se hinchará como la luna.
Dejará de soñar sobre el miedo en el bosque sin comida.
Se inclinará hacia las fauces
del horno cuando se abra todas las siestas,
suspirando
deliciosos y más deliciosos olores.

Ava Leavell Haymon

.

Sí, vivo dentro del piano

Sí, vivo dentro del piano
pero no es necesario
que vengas a visitarme

Katerina Rudcenkova
(traducido al inglés por Alexandra Büchler)

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Poema

Estoy en la casa.
Afuera está agradable: cálido
sol en la nieve fría.
Primer día de primavera
o último de invierno.
Mis piernas corriendo
escaleras abajo y
por fuera de la puerta,
una parte mía
la otra mitad
aquí escribiendo

Ron Padgett

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A veces, unx poeta se interesa mucho en alguna historia o evento que todxs hemos escuchado muchas veces pero a la que nunca prestamos mucha atención. El poema de Haymon es de un libro titulado Por qué la casa está hecha de pan de jengibre. “Vigilancia” significa “esperar alerta”. “Untuoso” significa “esforzarse mucho por complacer a alguien de una manera que a menudo es irritante”.

Sé exactamente lo que el poema de Ron Padgett quiere decir. En cambio, no tengo ni idea de qué está hablando el poema de Katerina Rudcenkova. No estoy segurx de cuál me gusta más.

Confianza

Si estuviera caminando por la calle
me dirías que imaginase algo y yo lo haría y encontraría
una especie de taza de té de cafetería sentada en su plato.
En el medio de todo eso, entonces, me sentiría tan bien
con mi vida
que sería exactamente como mía.
Caminaría y me miraría a la cara,
eclipsando el cielo
del té en la taza
y diría: “Gracias, he disfrutado
imaginando todo esto “.

Liz Waldner

.

“Eclipsando” es una palabra que aquí significa “bloquear la luz”, como a veces hace la luna con el sol, y viceversa. Una de las cosas que me gustan de este poema es lo educado que es.

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En los Países Bajos

Están construyendo un barco en un campo
mucho más grande de lo que podría haber pensado.
Me parece sensato.
Cuando esté terminado
nunca habrá suficientes personas
para llevarlo al mar
y al mismo tiempo ya está regresando
oxidado.

Stuart Mills

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“Los Países Bajos” se refiere a un área de Europa, cerca de la costa. “Sensato” es una palabra que aquí significa “lleno de sentido común”. La poesía generalmente no lo tiene.

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Lago Burn

Para la empresa de construcción Burn

Cuando estaban construyendo el desvío i-10,
una de sus topadoras, moviendo la tierra
en el centro de un gran pozo,
deslizó su grueso filo debajo
de la capa freática, cortando la palma mojada
de la tierra, y el cieno humedecido
debajo de los neumáticos de la enorme cosa, y la tripulación
fue enviada a casa por ese día.
A la mañana siguiente, el agua llenó el pozo.
Nadie pudo hacer nada para evitar que eso pasara.
Fue una revelación: en forma de riñón, profunda, verde,
allí entre la interestatal
y la planta de tratamiento de aguas residuales.
Cuando nada más funcionaba, lo llamaste lago
y lo abriste al público.
Y nosotros éramos el público.

Carrie Fountain

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“Cieno” es una especie de suciedad. “Revelación” se refiere a cuando algo se revela, como un secreto u otra idea peligrosa.

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Mi sombrero

Mi sombrero
fue atropellado
por un carro
ayer.
Esta mañana
mi abrigo dio un paseo
por algún lugar
muy lejos.
Esta tarde
mis zapatos
fueron asesinados.
¿Todavía estoy aquí?
eso es
todo.

Henry Parland

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Un barco

O hermoso
era el hombre lobo
en su bosque maligno.
Lo llevamos
al carnaval
y comenzó
a llorar
cuando vio
la rueda de la fortuna.
Eléctricas
verdes y rojas lágrimas
cayendo
por sus peludas mejillas .
Miró
como un bote
en la oscuridad
agua.

Richard Brautigan

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Mi parte favorita del poema de Parland es el espacio entre las letras de la última palabra.

Mi parte favorita del poema de Brautigan es el título.

De “Bestiario”

Mi madre me manda una foto en blanco y negro
de ella y mi padre, circa 1968,
posando con dos hombres indios.

“¿Quiénes son esos dos tipos?”
Le pregunto por teléfono.

“No lo sé”, dice.

La siguiente pregunta obvia: –Entonces, ¿por qué
me mandaste esa foto?” Pero no lo hago
no se lo pregunto.
Uno de esos dos hombres indios, que me parecen muy extraños
está señalando en dirección al cielo.

Por encima de ellos,
un pájaro en forma de signo de interrogación.

Sherman Alexie

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Acerca de los ladrones

Me cuentas un chiste sobre dos ladrones que se esconden de la policía.
Un ladrón se esconde como una bolsa de gatos hambrientos y el otro ladrón se esconde como una bolsa de papa.
Ese es el chiste de alguna manera, la bolsa de papa,
pero todo en lo que puedo pensar es en cómo mi papá solía arrojarme sobre su hombro cuando era muy pequeña y llamarme su bolsa de papa.
Tengo una bolsa de papa, gritaba, dando vueltas en círculo,
el brazo que no me sostenía
se estiraba en busca de alguien que quisiera darle dinero por su bolsa de papa. ¿Alguien quiere comprar mi bolsa de papa?
Nunca nadie quiso comprarme.
Siempre fuimos las dos únicas personas en la habitación.

Zachary Schomburg

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Un “bestiario” es un libro de bestias. Alexie es de ascendencia nativa americana, o “india”.

“Chiste” es una palabra mucho más difícil de definir.

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Auto-canción para dormir

Piensa en una oveja
tejiendo un suéter
piensa en tu vida
poniéndose cada vez mejor

Piensa en tu gato
dormido en un árbol;
piensa en ese lugar
donde una vez te lastimaste la rodilla.

Piensa en un pájaro
que se posa en la palma de tu mano.
Trata de recordar
el vigésimo primer salmo.

Piensa en un gran caballo rosa
galopando hacia el sur;
piensa en una mosca y
cierra tu boca.

Si tienes sed, entonces
bebe de tu copa.
Los pájaros seguirán cantando
hasta que se despierten.

Franz Wright

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El salmo veintiuno es una canción de la Biblia. La Biblia contiene una poesía que está muy buena , aunque siempre he preferido la de Franz Wright.

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Monstruos

Este es un mundo donde hay monstruos
Hay monstruos por todas partes, mapaches y zorrillos
Hay zarigüeyas afuera, hay monstruos en mi cama.
Hay un monstruo único.
Él es mi pequeño.
Le hablo a mi pequeño monstruo.
Le doy a mi pequeño monstruo un poco de tocino, pero eso no lo satisface.
Le digo, ssh ssh, ¡no gruñas pequeño monstruo!
Y gruñe, ¡oh, vaya si gruñe!
Y quiere algo de mí.
Quiere mi alma.
Y finalmente cediendo, le doy mi alma reluciente
y mientras se come mi alma reluciente, soy unx con él
y miro a través de sus ojos y no veo nada más que blanco
y luego no veo nada más que niebla y el blanco que había visto antes no era más que niebla
y no hay nada más que niebla en los ojos de los monstruos.

Dorothea Lasky

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Un búho monstruo

Un búho monstruo
afuera en la cerca
voló lejos.
¿De qué
es señal?
Es señal de un búho.

Lorine Niedecker

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La palabra “monstruo” automáticamente hace que un poema sea más interesante.

Amanecer

5 am: las ranas
pregunta qué es, ¿qué es?
Es lo que es.

Campbell McGrath

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Y los fantasmas

Y los fantasmas
lo poseen todo.

Graham Foust

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Muchos, muchos poemas son demasiado largos; casi ninguno es demasiado corto.

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Esta habitación

La habitación en la que entré era un sueño de habitación.
Seguro que todos esos pies en el sofá eran míos.
El portaretrato ovalado de un perro
era yo a una edad temprana.
Algo brilla, algo se silencia.
Almorzábamos macarrones todos los días
excepto el domingo, cuando sin darnos cuenta nos servían
una pequeña codorniz.
¿Por qué te cuento estas cosas?
Ni siquiera estás aquí.

John Ashbery

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Una codorniz es un pájaro pequeño. Como muchos pájaros pequeños, se dice que sabe a pollo. “Inducido” es una palabra que aquí significa “persuadido, normalmente mediante engaños”. (NdeT: se cambió por “sin darnos cuenta”). Algunas personas piensan que John Ashbery es uno de los mejores poetas del mundo. Otras personas no comprenden su trabajo en absoluto. Me encuentro en ambas categorías.

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Pedante

Caminos alrededor de las montañas
porque no podemos manejar
a través de ellas

Eso es poesía para mí.

Eileen Myles

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“Pedante” se refiere a alguien que actúa como si fuera más importante de lo que es, como en la frase “¿Es pedante de Lemony Snicket, que no es poeta y sabe muy poco de poesía, editar su propia colección de poesía?”

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*Florencia Méttola nació en Tucumán en 1981. Es traductora, escribe y dibuja. Enseña inglés y planea volver a la música muy pronto. 

**Todos los dibujos son de Hernando Migueles.

***La versión original de esta colección se puede leer acá.