vidrieras: dos escenas

Por Gustav Urch

Un avión se pierde en las nubes
Y tu cara en un reflejo cualquiera

Vidrieras, Rosario Bléfari.

1.

Lorenzo García Vega pronto se rinde a la tentación de desviar sus memorias hacia las vidrieras de las farmacias. Está obsesionado con ellas, dice. Sobre todo por el hecho de que los objetos que se exhiben en las vidrieras de las farmacias no dicen nada. Son espectáculos, dice, como para que nadie los vea. Y ese es su encanto. Confiesa que pocas cosas le han apasionado tanto como asistir, en la Habana, en una Habana que ya no existe, a esos espectáculos para nadie. Los objetos, esos objetos de las vidrieras… ¿qué eran? Repertorios fantasmales, dice. Un aparato para tomarse la presión, una caja con sobrecitos de antiácido… Cosas extremadamente mudas. Y no había ahí, en el acto de contemplar esas vidrieras, cabida para ninguna música. Al contrario. Si un director de cine, por ejemplo, quisiera filmar algo acerca de un personaje que mirara vidrieras de farmacias, tendría que hacer escenas totalmente silentes, dice. O tal vez podría haber un sonido: el ruido de una motocicleta lejana. Nada más.

2.

En La hora de la estrella, de Clarice Lispector, Olímpico invita a pasear a Macabea. Ella responde que sí precipitadamente, antes de que él cambie de parecer. Los dos, entre muchas otras cosas, ignoran el arte del paseo. Nada saben tampoco de la costumbre de buscar refugio en situación de tormenta. De modo que andan bajo la espesa lluvia. Más adelante hay una vidriera iluminada. Se detienen frente a ella. Se trata de una ferretería, en la que, detrás del vidrio, están expuestos caños, latas, grandes tornillos y clavos. Miran y callan. Entonces Macabea, con miedo de que el silencio signifique ya una ruptura, le dice a su reciente conquista:

—A mí me gustan los tornillos y los clavos, ¿y a vos?

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Todas las imágenes, cuyo crédito fotográfico corresponde a Carolina Grillo, pertenecen a Problemas Irresueltos, muestra de Soledad Dahbar que se realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta en agosto del 2019.

souvenir

Por Gustav Urch*

Son los años 80. Switcher llama por teléfono a su madre. Desayuna y se viste a la vez. Camina por el departamento en el que vive y se enreda y desenreda con el cable del teléfono fijo. Quiere formularle a su progenitora preguntas que, tras los saludos de rigor, plantea sin más explicaciones: ¿hay antecedentes de locura en la familia?, ¿los abuelos no eran primos? Después de oír las respuestas, alude a la posibilidad de haber tenido alucinaciones y hace saltar el cable del teléfono por encima de una rueda de bicicleta atornillada por la horquilla a una banqueta de madera. Luego, pasa al lado del objeto y de un manotazo pone a girar el dispositivo.

La escena cita inesperadamente a quien ensambló por primera vez la rueda y la banqueta en un solo objeto y representa, en un único gesto, uno de sus dichos. Duchamp afirmaba que mentalmente había asociado los giros de una rueda de bicicleta con el movimiento del fuego en la chimenea, esa danza a un tiempo hipnótica y tranquilizadora. Como no tenía chimenea, se le había ocurrido la factura de aquella máquina y, cada vez que pasaba a su lado, la hacía funcionar.

Pero la historia comienza antes. Switcher es escultor o, como dice, trata de serlo. Hasta ver su réplica de Roue de bicyclette, el espectador o la espectadora le conoce una sola obra: un maniquí femenino que ha tardado seis días en ensamblar. La tardanza le ha costado el despido de la fábrica de maniquíes. Y esa misma demora, ese cuidado compositivo que pone en todo lo que hace, pues busca plasmar en sus tareas, por ejemplo en el armado de una pizza, cierta manifestación interior, le vale un despido tras otro. El fracaso es total. Una noche, al volver a casa, víctima de múltiples rechazos, empujando su moto bajo la lluvia, descubre en una vidriera el maniquí que ha hecho con sus propias manos y decide pedir trabajo en las grandes tiendas que lo exhiben.

Cuando por fin consigue un empleo en Prince & Company, busca el modo de estar a solas con el maniquí, lo mira a los ojos y le hace una declaración de amor; pronto se excusa: es que todo artista se enamora de su obra. Entonces, sucede lo que lleva a Switcher a indagar en la salud mental de su árbol genealógico: el maniquí cobra vida.

A su manera pueril, el filme está lleno de referencias al mundo del arte, al rol de la crítica y a la combinación, tan duchampiana, de arte y vida; cualquiera que soporte su tono de cuento infantil, de Pinocchio sexualizado, su moral victoriana y las actuaciones de dibujo animado típicas de las comedias de los 80, las encontrará fácilmente. Se trata de una pieza ligera que está perfectamente acomodada en su tiempo, pero que ha venido al presente, como recuerdo de otra época, encapsulada en una analogía.

Poco antes de que finalizara la era anterior, concretamente el 20 de diciembre de 2019, se inauguró en el espacio FACT la exposición Mannequin, con obras de lxs artistas que integran el grupo Bombo. El espectador o la espectadora que haya acudido a la inauguración pudo obtener, de un atril situado a la entrada, un póster de presentación llamativa. En su anverso, una mano azul sostiene el ademán característico de los maniquíes; del otro lado, Gustavo Nieto, curador de la muestra y unx de lxs responsables de la fundación que la albergaba, despliega un largo texto.

Puede que el espectador o la espectadora haya leído el texto in situ; quizá no, debido a su extensión, que lleva a pensar en otro marco de lectura: en una de esas el curador imaginó una vida no tan circunstancial para el póster. Quien esa noche lo haya guardado, plegado en varias partes, para leerlo luego, a lo mejor, al llegar a casa, se olvidó de él. Es algo que sucede a menudo con los papeles que nos llevamos de las muestras, pese a que nos prometemos no solo leerlos sino también conservarlos. El coleccionismo de obras no es tanto lo nuestro. No obstante, nos convoca la papelería gratuita de las muestras, pósteres, plaquetas, postales, hojas plegadas, etcétera; incluso, vista en casa de otrxs, despierta en nosotrxs la codicia: encontramos irresistible su valor documental. Unxs cuantxs, los menos, siempre lxs otrxs, consiguen retenerlos y alimentan en algún estante de la biblioteca una pila de ellos ordenados cronológicamente. Nosotrxs en cambio los dejamos que ejerzan su tendencia a la entropía y se escondan en el lugar más inesperado. Un día tal vez aparezcan y nos arrojen a la cara su potencia evocadora.

Así, llegado ese momento, confinadxs por quien sabe qué causa, acaso una peste o una pandemia, ponemos a girar la rueda de nuestra bicicleta y leemos el texto en cuestión como se lee un cuento y nos entregamos a sus conexiones, incluso si esto implica la búsqueda de una cita en un libro o la visión de una película del siglo pasado. En la primera parte de Mannequin, denominada Toma I, Gustavo Nieto hace uso del filme homónimo. Narra los hechos de la vida del protagonista, Jonathan Switcher, y plantea el conflicto, que se anuda, según sus palabras, en el otro. Y es que el maniquí que ha cobrado vida, y que ayuda al protagonista a obtener un éxito indiscutible como vidrierista, vuelve a petrificarse al irrumpir un tercero. Esto, dice Nieto, atormenta a Switcher, quien teme la locura y padece por el hecho de parecer, frente a los demás, un mero fetichista.

En este punto, dice Nieto, comienzan a definirse ciertas relaciones sobre las que querría plantear algunas analogías, en el intento de definir una trama compleja. Y agrega que piensa a Switcher como un(a) artista, la vidriera como la pintura (frame) y el maniquí como lo intangible pero sumamente fundamental y real dentro de la pintura. En definitiva, el maniquí es eso, dice Nieto, que sostiene la imagen, es el poderoso vínculo que un(a) artista pintor(a) mantiene con lo que pinta.

La segunda parte del texto, Toma II, se centra en el grupo Bombo como colectivo de artistas pintores que reflexiona acerca de su actividad, y pasa de la referencia pop a la cita de Bourdieu. En Toma III, Mannequin, el texto, alcanza un punto elevado. El lector o la lectora, ya bastante lejos del contexto de la muestra, repasa, en las palabras lúcidas y elocuentes de Nieto, las obras, o quizá no las obras pero sí un espectro que las representa.

Belén Aguirre, dice Nieto, vuelve sobre el género pictórico por excelencia en nuestra provincia: el paisaje. En la pintura de Aguirre, dice, el paisaje desborda, se vuelve más real, ocupa otra dimensión, la pintura se expande y toma la escala de la sala que la soporta, la línea de horizonte es la misma que la del espectador, fuga sensiblemente en la realidad, el color y las pinceladas ya no son planos.

Por su lado, Ana Won avanza sobre la abstracción, un género relegado en la historia de la producción artística de Tucumán, especialmente en la pintura. Llegada esta instancia, una nota al pie se propone como otra línea de fuga, una que conduce a un texto cuya autoría Nieto comparte con Bruno Juliano y que corresponde a otra muestra, Arte abstracto de Tucumán (2017), en el que se puede leer que la abstracción, en apariencia cercana a un gesto primario, ancestral, demanda de un trabajo de olvido: necesita pautar el artilugio, crear una estrategia a partir de la cual acceder a lo abstracto. Ese artilugio ha permanecido truncado en Tucumán. Una necesidad de contacto directo, explícito, dice el texto de Nieto y Juliano, fue la marca hegemónica de la producción de los artistas de nuestra provincia, tal vez, entre otras cosas, por la contundente presencia del paisaje o por la crudeza de la historia reciente y el mandato de denunciar a gritos en un realismo mágico neofigurativo. En cualquier caso, dentro de la pintura de Ana Won, leemos al volver al texto principal, en un lenguaje exacerbado los signos parecen estar pariéndose a sí mismos, salvajes, arcaicos pero en clave contemporánea; las formas devienen entidades queer, la paleta parece gritar pero melódicamente.

Sonia Ruiz, a su vez, dice Nieto, se concentra en un realismo autorreferencial que surge de un archivo fotográfico personal captado por ella misma. Pero no se trata de una reproducción autómata. Sutilmente, los encuadres narrativos comienzan a desencajarse, los gradientes se van velando, los planos se rebaten muy lentamente, los tiempos domésticos adquieren otra dimensión y parecen eternos pero a punto de colapsar. Es la tragedia como un portal de liberación en el que el realismo se torna fantástico, la luz acecha y, si avanzara, podría enceguecernos velando toda la imagen, el blanco antes y después de la pintura. 

Mariano Martínez, que en la exposición, según recordamos, ocupaba la última sala (ahora nos damos cuenta de que en el texto el orden de los artistas es el mismo que tuvieron en el espacio físico de FACT), utiliza el negro como un infinito escénico: la pintura del inconsciente como un telón que nunca se abrirá, nunca dará a luz. Se iluminan las cosas por sí mismas y construyen su escena, los objetos son personajes que insinúan la presencia de un cuerpo que huye fantasmagóricamente. Nieto le cede espacio a la voz de Martínez, quien dice: desde que soy chico tengo un sueño recurrente: puedo salir de mi cuerpo y recorrer la ciudad, atravesar las paredes de las casas y de los edificios y colarme en las respiraciones de los durmientes, convertirme en un voyerista de la noche. El viento, dice Martínez, me lleva a una velocidad incontrolable, atravieso ventanas, puentes y autos, soy liviano y transparente. Lo único que pesa es el vértigo en mi panza, que no puede creer que ese sueño sea tan real, tan poderoso.

Toma IV, última parte del texto, aborda el significado del nombre Bombo. Nos asalta la impresión de que lo más interesante ya ha pasado. Plegamos de nuevo el póster de Mannequin y lo dejamos sobre el escritorio: él sabrá por dónde escabullirse para encontrar refugio. Mientras, nosotrxs podremos practicar el flaneurismo virtual y, armadxs con los nombres de los artistas de la muestra, buscar sus obras en las vidrieras de las redes sociales.

__________

*Es tucumano. Trabaja como redactor y editor.

sabroso quark

Con esta entrada, Las Gárgolas inaugura una Breve antología de poesía tucumana sin duda subjetiva y caprichosa, inevitablemente incompleta, que mezclará varias generaciones de poetas locales.

Por Gustav Urch

Arturo Álvarez Sosa nació en Tucumán el 12 de agosto de 1935. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo. Es bien conocida su labor como periodista en diversos medios de la provincia, especialmente en La Gaceta, diario del que fue secretario de redacción y con cuyo suplemento literario colaboró durante más de cuatro décadas. Fundó y realizó contribuciones para las revistas Última línea, Nueva línea y Entre líneas. Se desempeñó como director de Cultura de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y como presidente de la SADE local y del Círculo de la Prensa. En fin, ha sido una figura central y reconocida al menos en el marco regional. Pero quizá estos cargos y actividades, algunos un tanto rimbombantes, den una impresión solemne y provinciana, de busto mal hecho instalado en la plaza principal de un pueblo perdido entre plantas rodadoras. Su poesía merece algo distinto. Más raro que esas placas, y sin duda menos frío que el mármol, es el hecho de haber sido trasladado a la ficción. El retrato que hizo de él Hugo Foguet en la novela Pretérito perfecto muestra a un hombre por siempre joven, efervescente de poesía y curiosidad, de una erudición sarcástica.

Ha publicado los libros El Errante (1960), Nacimiento del día (1963), Estado natural (1974), Cuerpo del Mundo (1979), Campo de Creación (1982), Aguaviva (1987), Fulguraciones (1989), RAM (1991), Multiverso (1999), 137 (2006) y Virtual (2006). Ya en el segundo de ellos el proyecto de AAS adopta rasgos que se mantienen, con pequeñas variaciones, a lo largo de toda su obra: aparece por primera vez el endecasílabo y surge nítido el canto a la mujer primordial, madre cósmica. En Estado natural implementa la rima, elemento que no volverá a utilizar, y profundiza el tema esencial. Tal como señala Arantxa Laise en su prólogo de El cuerpo cósmico. Poesía reunida, libro publicado en 2019 por Edunt,* un punto de inflexión es Cuerpo del mundo. En él, “el espacio terrenal se combina con los acontecimientos del espacio exterior. Los amantes se relacionan en escenas eróticas y románticas en un nuevo universo poético donde conviven la naturaleza, el paisaje y la tecnicidad de los elementos físicos y químicos que conforman la materia”.

La risa burlona y algo mefistofélica que AAS exhibe en la contratapa de Aguaviva, el poemario con el que ganó en 1986 el premio del Fondo Nacional de las Artes, es afín a la imagen que proyecta la novela de Foguet y sugiere una manera de leerlo. No es aventurado insinuar que Aguaviva quizá alcance el punto más alto de su producción. Resulta necesario citar por lo menos el primero de sus epígrafes, atribuido a George Steiner:

Es posible que sea solamente a través de la fantasía irónica que los conocimientos tradicionales y el nuevo mundo de las ciencias puedan pasar a formar parte del uso general del lenguaje y de las metáforas. Esta es la empresa más extraordinaria: la traducción de la concepción del mundo que tienen las ciencias al lenguaje ordinario, a la lengua de los sentimientos generales mediante el uso de proyecciones líricas, paródicas y tragicómicas.

Los epígrafes, casi siempre, buscan ajustar la lente del lector. Así los utiliza AAS; pero va más allá: se los apropia, los transforma en poemas, digamos en protopoemas en los que vibra su materia prima. Aguaviva consta de once partes ordenadas como una cuenta regresiva del diez al cero, cada una conformada por uno o dos epígrafes, cinco poemas y cuatro haikus. Todas las partes se organizan del mismo modo: el núcleo temático se exhibe en el epígrafe, en torno a él gravitan los poemas en endecasílabos fragmentados y, alrededor de cada uno de estos —salvo del primero, que es el más cercano a la luz del epígrafe— giran haikus satelitales, por decirlo así, en los que la temática se vuelve a condensar poderosa, misteriosamente.

Sus restantes libros mantienen un núcleo temático que va asociándose con diferentes elementos ya no tanto astronómicos y esenciales —de la vida y los sucesos celestes fusionados, mediante un erotismo fundamental, en una sola sustancia cósmica—, como tecnológicos y, al final, de una tecnología que ya está presente entre nosotros, en un movimiento merced al cual los poemas se vuelven menos enigmáticos.

La presente selección ha sido elaborada al gusto y capricho del antologador y toma como punto de partida el poemario Aguaviva, por juzgarlo una cima en la obra de AAS. El orden de los textos no es cronológico, pero sí muestra cierta inversión temporal: han quedado para el final los poemas de los primeros libros. Se ha considerado que algunos epígrafes, en general citas de textos de divulgación científica, son verdaderas apropiaciones, y se los ha incluido anexados a los poemas con los que tienen relación de origen, aunque no siempre en la ubicación originaria. La posición de los versos en el espacio virtual imita de manera aproximada la de la página de papel, pero no la reproduce.

De Aguaviva (1987)

DIEZ

El material de los cometas es vida.

Fred Hoyle

***

Hablas     

y el tiempo se contrae                           

alumbras

un manantial de imágenes

pero no muerde la palabra perro

ni tu fotografía puede amarme                          

por eso

al recorrer tu cuerpo toco                                                

el misterio del Sol y de las plantas                                                

en tu respiración sobresaltada

que hace brotar

la flor y las galaxias                          

y

a través de tus ojos y en tus brazos                                 

viajo

hasta el corazón del universo

sin traspasar los límites del cuarto                                 

veloz

como la luz                          

como la sombra

***

Giro del tiempo

el deseo te abrasa

la sed del mundo

***

Lenguas biológicas

lenguaje cósmico

primordial universo de sentidos

tu cuerpo

significa en las palabras

el significado

oculto

de la vida

tu melódica

orgánica sustancia

última encarnación superviviente

de las profundidades del espacio llegas

a flor del agua

enardecida

en el vapor y el hielo de cometas

anticipándote al tiempo

al mundo

abono de la vida

los cometas

finito potencial indefinido

***

Primer instante

del mundo nuestro abrazo

pasan las nubes

***

Somos información

historias nuevas

olores

movimientos y sonidos

la lluvia melodiosa

de los sueños

sin definido origen

desde siempre

el desorden de todos

contra todos

nuestro electrónico jardín nocturno

memorias de burbujas

y destellos

enmascarada exposición de sendas

que la luz reduplica

en el silicio

oscuridad rojiza

alba de diodos

el sentimiento en pulsaciones neutras

las preguntas proceden de respuestas

***

Negra culebra

simulacro de sombras

escalofríos

***

NUEVE

La vida no es más que energía solar transformada.

Henry Laborit

.

Gran parte de la materia de nuestros cuerpos consiste en elementos de procedencia cósmica enormemente concentrados. Su origen debe buscarse en los complejos procesos que, a partir del hidrógeno, ocurren en el interior de las estrellas.

Paul Davis

***

Nuestras bodas

violentas

con el fuego

fermentación de las enzimas

cima

cristalina simiente de la noche

condritas carbonosas

piedras vivas

hacia tu cuerpo en expansión

derivan

virales invasiones estelares

leve aterrizaje

de los sueños

cuerpo prodigio

ave

dragón de espumas

sales del mar atravesando sueños

tras un rumor

de estrellas blancas

purpúreo reflejo del deseo

***

De tanto en tanto

los soles se derrumban

cantan los cisnes

***

OCHO

Estamos al comienzo de un camino que nos lleva a las estrellas.

Carl Sagan.

La era de la vida basada en la química del carbono está encaminándose a su fin sobre la tierra, y una nueva era de la vida basada en el silicio (indestructible, inmortal, con infinitas posibilidades) está empezando. El cerebro humano, preservado en un ordenador, se verá liberado de la debilidad de la carne mortal y podrá abandonar el planeta viajando por el espacio entre las estrellas. Cada salto exige un millón de años. Pero las mentes en los bancos de memoria viven eternamente.

Robert Jastrow.

***

Códigos máquina

sin ruidos blancos

exploran

carnalmente

los planetas

recreación y destrucción de textos

en nuestra mímica verbal

del mundo

la lucidez se enciende en el cerebro

teatro

de ambigüedades y fantasmas

donde vives la vida como un juego

comediante

tu drama es una imagen

ley de la inversa del cuadrado

abejas

cuerpo de relaciones entreabierto

hacia otras cosas

superfuerza oculta

el manantial de toda la existencia

***

SEIS

Tus pies descalzos

murmullos del arroyo

hablan las flores

***

Negra

ilimitada

cielo nocturno

resplandecen tus ojos

como tigres

rompiendo la ilusión

del pensamiento

gritas

gigante roja

y

vuelan cuervos

sin saber qué pasa

si no miras

a través

de una doble hendija

esquiva

jugando al sol

con reglas consistentes

el misterio

que cubre la conciencia

***

CUATRO

Hablas en sueños

inaccesible al cálculo

página en blanco

***

Fermentación del sol

apenas agua

somos la transparencia

del instante

ceniciento esplendor de calaveras

mosaico de columnas cerebrales

palpas y ves

nombrando abstractamente

la manipulación mental del mundo

delicadas antenas bajo el agua

naufragando

en tus márgenes

violentos

vibra el pasado preparando el futuro

espiral

encantada

de las hadas

dentro del cuerpo

viajas por el tiempo

llegando en una noche a las estrellas

***

CERO

Giro y graznidos

el vistazo afilado

la vida breve

***

De Fulguraciones (1989)

Narciso Láser

Habla Narciso

renaciente láser

emparedado vivo por espejos

se contempla a sí mismo

enamorado

de su rostro de luz

por un instante

hechizando electrones luminosos

que levantan sus olas deslumbrantes

sobre la claridad astral

del tiempo

ególatra insaciable de infrarrojos

alumbrando a la Luna

como el Sol

precipita la noche en una estela

su libertad veloz

encandilada

hace correr la voz entre los cielos

de su presencia aquí

sobre la Tierra

buscando algún contacto inteligente

que cambie nuestro rumbo equivocado

La eternidad

vivida en un segundo

como un puente de plata

y de sonrisas

entre la naturaleza inanimada

y la animada

la respuesta al signo interrogante

de los leves cisnes

que desvelaban a Rubén Darío

en la noche sembrada de luciérnagas

***

XIII

La ruptura del código genético

soltó la cuerda de la lengua viva

y del abismo ultraveloz del átomo

saltó la clave del idioma cósmico

el alfabeto universal del fuego

.

Sangre de las ideas desusadas

solo la mente existe entre los cambios

los dos indivisibles separados

no hay cosas solamente hay relaciones

tus leves conexiones repentinas

.

Y dilatando y contrayendo genes

que entran y salen en cadenas fluidas

nuestros armónicos en ondas alfa

transmutan el destino de la especie

.

Decodificaciones y collages

sentimental anacronismo el coito

engendrando cabritos las ovejas

asnos y cabras pueden dar las yeguas

un silente bestiario sin milagros

.

Influencia potencial de los espasmos

apasionada creas destruyendo

nosotros somos uno pluralmente

haciendo florecer al universo

con el fulgor del pensamiento nuevo

.

Como partes de un todo como un árbol

sin raíz como un coro silencioso

erramos hacia nadie sabe dónde

y huyendo hacia adelante vuelves siempre

a la boca de lobo de tus sueños

que engendran las quimeras y los monstruos

***

Los quarks saben contar

Fuera del tiempo

todo el universo está presente

en cada instante nuestro

un no tiempo

en el tiempo renaciente

La libertad irracional

del sueño

madre de muerte

renaciendo siempre

con un pálido rostro desvaído

entrevisto en la Luna

tras la lluvia de un sauce

y reflejado por los charcos

la blancura del fuego

que apaciguan los besos

en la piel del agua viva

Los quarks saben contar

al combinarse

formando variadas estructuras

tu sentido numérico inconsciente

un futuro existente desde siempre

Lo imaginario

es

nuestra esencia cuántica

Y puedes transmutar la muerte en vida

en constante conflicto con el caos

grabando tu existir en la memoria

sin efectos

ni causas

inmutables

interactuando todo con nosotros

temporalmente unidos al espacio

como el agua y el granizo hacen las nubes

***

De 137 (2006)

Duración

Lo cierto es que uno muere y otros no

somos transmutación de luz visible

en fuego verde de floridas plantas

danzando el ritmo astral de la materia

que se recicla y nunca se consume

el florecer radiante de semillas

y el vuelo de los pájaros al alba

o en el crepúsculo volviendo al nido

nuestros instantes repetidos sueños

en vibración dichosa hacia la muerte

lo que más dura se reinicia siempre.

.

Salta la rana

en nueve dimensiones

se hunde la Luna.

***

Memoria

Comemos luz y tú reluces viva

traficantes de genes las bacterias

inventaron la atmósfera terrestre

las vías metabólicas sexuales

única rueda blanda el flagelado

es el motor del hambre y del deseo

sin un lugar seguro para nadie

en todo el infinito indiferente

solo en el alfabeto de los genes

perdura la memoria de la vida

renovándose en códigos y formas.

.

Tu telescopio

de gota de rocío

eco de espejos.

***

Simulaciones

Computados en ritmos digitales

vivimos en un mundo simulado

y en mundos que no existen de los sueños

así se alumbran peces cultivando

jardines de bacterias incesantes

comunidad de miles de millones

de células tu piel es un torrente

de colaboraciones indivisas

colonias de colonias de colonias

y para conocer nuestro futuro

ahora interrogamos a los genes.

.

El cuerpo negro

incendia la galaxia

ardes lluviosa.

***

Cibersexo

Electrónicamente conectados

laten los corazones en las máquinas

cuando la información fluye veloz

como la luz uniéndonos al mundo

comunicándonos sin freno alguno

a la onda del placer de multitudes

en los hipercerebros de silicio

cara a pantalla y amando a la distancia

en la global intimidad sin cópula

eyaculando bits te reproduces

comulgando en la red virtualidades.

.

Cadenas ácidas

nos atan a la vida

razón de amor.

***

De RAM (1991)

Robótica

Todo el viaje presente al mismo tiempo

velocidad relámpago de diodos

y puede decidir también la máquina

diciendo sí o no sin una queja

tu servomecanismo de deseos

en la nada energética del mundo.

.

Tu mirada es un lago sideral

cavado por el éxtasis del agua

codificando imágenes soñadas

en diferentes grados de despliegue

.

Retroalimentación de las estrellas.

.

Sombras al vuelo

los oídos son ojos

visión sonora.

***

Bifurcaciones

Tirando para atrás al universo

tu seducción gramática de lágrimas

desata el devenir de sentimientos

haciendo florecer incertidumbres

en la bifurcación de nuestro abrazo

tu muralla de espuma de galaxias.

.

Síntesis de lo múltiple el deseo

renueva el espejismo de la mente

y en el abrazo encuentro algo distinto

de la verdad que buscaba en sueños.

.

Solo eres conexiones entre signos.

.

Piel de torpedos

simulando delfines

silba la muerte

***

Derrumbe

Magnetizada en una cinta cantas

atravesando el tiempo entrelazada

a la galaxia entre mis brazos libres

y al percibir los rastros de partículas

desintegradas oyes muy cercano

el rumor del confín del universo

regenerando así nuestro derrumbe.

.

Animación en vilo desmedida

te divides en muchas otras formas

volviendo a ser la misma en los abrazos.

.

En tu mirada el mundo es un espejo.

.

Las proteínas

se traducen en mentes

poesía pura.

***

Cibernética

Inmortal cibernética divina

saliendo del carbono en el silicio

puedes permanecer en una máquina

indestructible como el gen insomne.

.

Carnalidad de plástico y metal

nuestra crisálida robot de sueños

a punto de mutarse en otra especie

en un viaje estelar interminable.

.

Espejo de la nada nuestro abrazo

en diferentes grados se despliega

álgebra florecida de luciérnagas.

.

Luz fragmentada

tu memoria genética

somos mensajes.

***

De Multiverso (1999)

Espacio

Puedes vibrar

En once dimensiones

Cigarra oscura.

***

De Estado natural (1974)

1
Espuma verde claridad tan honda
Y frecuentada con temor furtivo
Piso la tierra y cada vez se ahonda
En levedad y peso el sueño vivo
La cautela del aire por la fronda
Del pecho amado el corazón esquivo
Dientes y labios muerden solo nada
En el temblor de la otra boca helada.

3
Osa Mayor sal radiofuente cosa
Por tus estrellas jóvenes azules
La confusión de la materia acosa
Y las blancas enanas alzan tules
Al fecundar los cielos y la rosa
Ojo fijo luz fina entre abedules
Palmera abierta en espiral pez isla
Al rojo vivo tu esplendor aísla.

4
Iniquidad mi bien solar incierto
Árbol del pan colmena luminosa
Manjar original y tiempo abierto
A la lluvia dorada rumorosa
Desdén labio turbado y descubierto
Manos y ojos incendio de la rosa
Apenas oscurece el tiempo y llueve
Entre sonrisas por el aire leve.

7
Derramando color el disco en vuelo
Acaso sea un óvalo verdoso
Y un ojo abierto a veces desde el cielo
Alguien nos mira y ve nuestro dudoso
Trabajo día y noche a ras del suelo
Fatalidad del ser persona y gozo
Y para arriba cae la manzana
Sube al pasado pisa la mañana.

9
Hidrógeno oleaje en soles vida
Espuma visceral del universo
Eres uno la madre la caída
Resurrección voraz en lo diverso
Hacedor de los mundos piel mordida
Yo mismo soy el otro yo disperso
Centro de diferencias río adentro
Sed palabra ululante nuestro encuentro.

13
Número mágico ilusión o indicio
Del choque de la luz con la tiniebla
En realidad existes en el quicio
De las tormentas sales de la niebla
Relámpago redondo y nuestro juicio
No mira al árbol y arde en la tiniebla
Breve espejismo o símbolo del juego
La sombra imita al mundo y muestra el fuego.

17
Primero fue mirarse en tanto espacio
Mientras la luna hundía su espesura
En el neutro celaje del topacio
Como la lluvia así caías dura
En el remanso del amor despacio
Insaciable y fatal por menos pura
En tu pecho enjoyado crece el día
Hierve la noche y canta el alba fría.

25
Agua unidades de materia viva
Erupción vegetal reptando afuera
Son las primicias donde el ser deriva
Bañándose en hidrógeno y salmuera
Hasta fundir la sangre y la saliva
En otro cuerpo igual por dentro y fuera
Reunión total y desunión creciente
Manando de mí mismo hacia la fuente.

***

De Nacimiento del día (1963)

IV
Abierta resolana de pasiones
cielo limpio con todo el peso lleno
de la sangre cavando dentro y fuera
del alma la moldura del vacío
la viva plenitud del universo.
En la creciente cálida del viento
hay tormentas con ojos y semillas
de alucinante gravedad y brillo
olvidados tormentos de silencio
lágrimas y coronas altas lluvias
y cerradas violencias solitarias.
Inviolable desgano amanecido
panza arriba entre frágiles perfumes
ropas y sábanas olor de vida
espejos cópula redonda y nuestra
pan de oro llaves claridad del pecho
labrada a mano limpia por los besos
en la ausencia violada de la tierra
y fecundada a fuerza de palabras
espasmos joyas llagas y secretos.

***

De El Errante (Los frutos del tiempo) (1960)

El higo negro

Arden las frutas

sobre la mesa

alumbrando las imágenes

de los santos

a punto de volar

bajo el peso de la siesta.

.

Sólo el zumbido de las moscas

enturbia a veces

el cielo del tinajón

despertando la frescura de la sed.

.

Tras el primer trueno,

el miedo brilla en las estampas

con el jugoso fervor

del higo negro y la guayaba.

.

*Valiosa publicación que, por tiempo limitado, se puede descargar de manera gratuita en la página de la editorial.

**La imagen que acompaña esta entrada pertenece a Alejandra Mizrahi.