tucumán, una etimología (III)

En busca del origen del nombre de la provincia, encontramos el que arriesga Paul Groussac en su libro “Memoria histórica y descriptiva de Tucumán”, publicado durante 1882 en Buenos Aires:

La etimología vulgar, la más generalizada, gracias a la obra del Dean Funes, es la que hace derivar el nombre de esta provincia de uno de sus caciques llamado Tucumanháo. […]

….ésta conjetura no se sostiene: Tucumanhaho fue un cacique del Tucumán, que acogió favorablemente al adelantado Prado, en 1550, y es probable que su nombre le venía de su país, como algún tiempo después al cacique Juan de Calchaquí. Moussy dice ingenuamente: “Tucumanhaho dejó su nombre a la provincia, ya desde antiguo designado bajo el nombre de Tucumán”. […]

Las otras etimologías sugeridas por diferentes autores se extraen del quichua, creo que con fundamento.

De todos los productos de la tierra ofrecidos por los embajadores, el más notable y que figura en primer lugar en la relación de Garcilaso, es la “mucha ropa de algodón”. Además, las naciones del Tucumán se designan siempre por los primeros exploradores, como “gente de manga y camiseta”. Esto es, pues, un rasgo característico; y no es aventurado el creer que el nombre quichua del algodón (utcú) es el radical de Tucumán. En cuanto a la desinencia má, man, manta, es terminación del caso locativo que indica (como en ciertas lenguas indo-europeas) la permanencia en el espacio y en el tiempo: man, significa lado de, hacia y de donde, en el doble sentido dativo y ablativo como á en el francés. En quichua de Santiago, el norte se llama anakman, el lado o tierra de arriba (de anak), y el sud uraman, la región o país de abajo (de ura, abajo). Utcuman o Tucumán, sería pues, el país del algodón. En cuanto a la inversión de la primera sílaba, no merece detenernos. Es una de las mil aplicaciones de esa ley de economía en el esfuerzo, que ha deformado todos los nombres antiguos de pueblos y héroes…  […]

La transformación eufónica es el derecho común en todas las lenguas. Muchas veces, aún, no hay ganancia eufónica, sino simple capricho o tendencia a la desviación.

Muchos paisanos de Tucumán no solo dicen pader, vedera, Grabiel, etc. sino que cambian las letras por espíritu de perversidad lingüística, como diría Edgardo Poe, y sin razón explicable, diciendo por una parte piegra, lagrillo, pegro y luego badre, brama, ládrima, etc. Es probablemente, así como el utcumá, región del algodón, vino a ser el Tucumán.

One Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s