poesía = cuántica = creación

Un asombroso texto del poeta tucumano Arturo Álvarez Sosa presentado por su autor en el Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana de Barcelona, en 1992, que funciona a la perfección como introducción a su poesía, de la que próximamente, en la primera entrada a nuestra Antología de poesía tucumana, ofreceremos una selección.

S/T. Pablo Guiot. Tinta sobre papel.

Para escribir en forma de árbol una tabla de verdad completa suele usarse un grafo, llamado árbol semántico binario. Esto es posible en el reino de las matemáticas recreativas, que tiene una lógica probabilística. Se trata de una lógica difusa que produce una forma imprecisa de razonar, pues los valores de verdad y falsedad son reemplazados por los valores de probabilidad. Y esta forma imprecisa de jugar con la razón, del andar a tientas de la imaginación, es una de las principales características de la Poesía que, a partir de 1927, con el descubrimiento del Principio de Incertidumbre y la invención de la Teoría Cuántica, emergió repentinamente en el discurso científico instaurando la matemática de las probabilidades. Así, la Poesía, que originalmente en griego significa creación, recuperó todo su poder mágico de transformación y de adivinación. Se dice que el físico (el poeta) cuántico vive en medio de sus diafragmas de Feynman desarrollando una intuición propia y, del mismo modo que un músico puede componer sin escuchar su música, él también puede crear sus ecuaciones sin preocuparse de cómo interpretarlas.

Un nuevo mundo

De esta poetización de la Ciencia ha surgido el prodigioso mundo en que vivimos. Un tiempo en el que, tras el control de las energías del átomo, experimentamos, casi diariamente, cambios que hasta ahora parecían imposibles. Vertiginosamente estamos pasando de la civilización electrónica a la de la fotónica con el cable óptico de comunicaciones que reemplaza al de cobre; de la cultura bidimensional de la fotografía, del cine y de la pantalla de TV, a la de las proyecciones holográficas captadas con el rayo Láser, que es la estructura, el lenguaje tridimensional en que se orquestan nuestras células. Además, entre otras maravillas, desde 1991, la computación gráfica está haciendo visible lo invisible (de modo que los datos, recogidos analógicamente por los telescopios y los detectores de neutrinos de la supernova aparecida en 1987, son transformados en píxeles, cuya digitalización permite ver en la pantalla de la computadora el interior, en colores, de ese sol agonizante; y así también pueden observarse desde las imágenes del intangible espacio de los novísimos fractales hasta las ideas de Platón). En este calidoscópico panorama no debemos olvidar la realización de sueños ancestrales, tales como la transmutación de los elementos en los ciclotrones; el poder de volar con la invención del avión, el viaje del hombre a la luna, en 1969, y la robótica salida de nuestra inteligencia del sistema solar a través del navío Voyager; y la obtención del “móvil perpetuo” mediante la Superconductividad: una paradoja de la Física Cuántica, conocida como el fenómeno de la Renormalización, que permite a la energía deslizarse sin pérdidas por un material cerámico que se torna vacío, sin resistencia, al ser enfriado a muy bajas temperaturas.

La visión del cambio

Resulta interesante, casi al fin del siglo xx, ver cómo Vicente Huidobro intuyó la inminencia de este cambio que ha insertado a la humanidad en la historia del Universo convirtiéndola en un propósito cósmico, al establecerse que la vida es un juego creativo universal en perpetua transformación. Insertado en Madrid y París, como un horizonte de sucesos impredecibles similar al que se crea en torno a los hipotéticos agujeros negros, Vicente Huidobro no solamente “devoró” al futurismo, al surrealismo y al ultraísmo, sino que reafirmó el poder creativo, inteligente, de nuestros cerebros vaticinando al mismo tiempo, en 1915, que no tardaría “en llegar el día en que la Ciencia desaloje a la Poesía del reino de las almas. De los laboratorios” —predijo entonces cuando la mecánica cuántica aún estaba en pañales— “saldrá la fórmula química que hará morir al arte inaccesible e imperecedero”. Esta premonición del “vanguardista máximo”, fue reiterada después, en 1947, en una carta a Juan Larrea: “Los hombres aman lo maravilloso” —dice el creador del horizonte cuadrado— “especialmente los poetas, y lo maravilloso ha pasado a manos de la Ciencia. Los poetas se sienten tan huérfanos de maravillas que ya no saben qué inventar. Esto solo prueba que la poesía murió, es decir, lo que hasta ahora hemos llamado poesía. Seguramente vendrá otra clase de poesía, si es que el hombre necesita de ella… El mundo abrirá los ojos y los hombres nacerán por segunda vez o por tercera o por cuarta”.

La otra Poesía

Esa otra poesía que el hombre necesitaba para renacer en la consumación de su destino (la realización del viaje espacial), por medio de la cibernética y de las computadoras, es la Física Cuántica, cuya magia nadie puede explicar. Pero, sin ella no entenderíamos la estabilidad de la materia, el Láser y la Superconductividad, o la vida y muerte de las estrellas y las galaxias, ni habríamos sido capaces de desvelar los códigos del universo y de la vida. Cuentan que, en este año de 1992, el físico cuántico Georges Charpak (premio Nobel) intenta detectar los sonidos fósiles grabados en las vasijas de la antigua Caldea. Afirma que como un disco de cera, lo cacharros de cerámica quizás hayan registrado el canturreo o el soliloquio del alfarero. Dice Charpak que hay una posibilidad entre mil de reproducir ese sonido grabado en la arcilla, y esa posibilidad le basta para imaginar el diseño de un aparato que le permitiría reproducirlo. De la cocina cuántica del científico francés ha surgido un detector de partículas elementales que pululan en el interior del átomo, y un aparato que ha llevado este año a descifrar rápidamente el genoma humano, pues permite interpretar los resultados de las investigaciones en algunas horas, en lugar de varios meses. El sueño de Charpak es construir ahora una máquina de “desencadenamiento de la belleza”, es decir, hablar el lenguaje de lo que en electrodinámica cuántica se conoce como las partículas dotadas de encanto, y que parecen constituir la base de toda la realidad que conocemos y podremos conocer. Y en este juego de permanentes fluctuaciones y transformaciones, que nos está permitiendo crear una segunda naturaleza, el fotón, el Cuanto (ese fantasma del Big-Bang que se materializa y desmaterializa tras el telón de la luz visible), que no tiene masa, que no existe en el átomo, que es nada de nada, considerado como una fisura en la armadura que cubre el secreto de nuestro devenir, es el que modula, el que habla el lenguaje incierto, pero matematizable de la nueva poesía. Esa otra poesía que, ante el fracaso de la vanguardia entrevisto genialmente por Huidobro, está cambiando al hombre mediante los artefactos-poemas que están creando la civilización del próximo milenio a través de una sociedad más equilibrada, plena de autorrealizaciones personales, tal como soñaban los vanguardistas.

El potencial creativo

El Creacionismo de Huidobro, entonces, no era una ilusión. Ahora sabemos que el potencial creativo es algo natural. La creatividad es una necesidad primordial del ser humano y su bloqueo es una amenaza de destrucción irreversible para la humanidad. Se dice que la creatividad nace en lo más profundo del orden generativo, y el papel de la energía mental es representar esta percepción por medio de la imaginación, que es el manantial, a su vez, del arte y de la ciencia, de la razón, de lo que es adecuado y apropiado. Por eso, la inteligencia creativa se define como la habilidad para percibir categorías y órdenes nuevos en la estructuras sociales estratificadas, a punto de morir, como la cultura actual que nos ha colocado al borde de la autodestrucción. La creatividad del universo, entonces, tendría dos caminos para materializarse en nuestra realidad: el Cuanto de luz y la Poesía. Dos caminos idénticos, pero distintos, que en la complejidad de nuestros cerebros, donde los pensamientos y su materialización simultánea en moléculas (los neurotransmisores) conjugarían la dualidad básica de la creatividad individual, con sus cascadas de emociones: el placer y displacer de la vida. Las moléculas mensajeras hacen compatibles los pensamientos, los poemas, con las emociones, los abrazos, las caricias, los movimientos de nuestros cuerpos. Los neuropéptidos no son pensamientos, ni poemas, y funcionan como puntos de transformación. Una transformación oculta, cuántica, transforma lo inmaterial en material. Y la maravilla, tal como sucede con la Poesía, es que esta transformación no consume tiempo ni sucede en ningún lugar sino en todas partes. Como en la Poesía, donde las imágenes han perdido su conexión racional, en el mundo cuántico las cosas suceden simultáneamente y en cualquier dirección del tiempo. Como hemos visto, uno de esos senderos, por el que emerge la creatividad global a nuestro mundo causando catástrofes y renovaciones, es el de la Teoría Cuántica, que se expresa a través de la matemática de las probabilidades, y que ha creado la tecnología moderna y una nueva cosmovisión. El otro camino se encuentra en el lenguaje común, el pan nuestro del diálogo comprensivo de todos los días, el de las palabras que, a pesar de la multiplicidad de los idiomas, nos permiten decir lo indecible al ritmo de las ideas científicas de nuestro tiempo, de modo que los que no podemos comprender las abstracciones de la matemática (la mayoría), podamos percibir a través de la música verbal, de la Poesía lírica, que celebra el amor a la mujer, a la creatividad femenina original del universo, que el mundo no concluye con nosotros, y que el destino de la humanidad es sacarla a la vida de la Tierra para sembrarla, dramáticamente, en los cometas y en otros sistemas solares que logremos alcanzar en el largo viaje que nos aguarda.

*La imagen que acompaña al texto, realizada en tinta sobre papel, es obra de Pablo Guiot.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s