tengo un trabajo infinito que hacer

Sobre Sucia y desprolija, muestra de Clara Esborraz curada por Guadalupe Creche que se puede visitar hasta el jueves 23 de enero, día de acción y cierre, en Piedras Galería (Avenida Rivadavia 2625, piso 4, CABA), de 19 a 22.

Por Javier Soria Vázquez

(x)

Hay una chica quintuplicada y ociosa que se predispone a darse un baño, que espera salir, que acaba de volver, que escucha música, que canta, que busca una forma del otro lado de un espejo, que mira por su ventana, que baila, que se recuesta en su cama, que fuma, que se peina, que duerme, que observa minuciosa un cuadro y que camina.

Un estado ocioso repetitivo, nebuloso y dislocado. Como esos momentos que se manifiestan extraños porque parecen inalterables y eternos como una pintura. Como esa única pintura colgada en la pared a la que no puedo acceder sino desde este lugar en el que estoy parado.

Esto que ocurre es el anverso de unos dibujos con lapicera colgados en una pared aledaña, y la relación entre esto y aquello me recuerda a las viñetas del guion de una película. Una película densa que transcurre íntegra en una pantalla partida en cinco. En cada fragmento, la misma chica, en un mismo lugar, hace cosas diferentes, pero piensa, piensa, piensa, piensa y piensa lo mismo. Y eso que piensa no se manifiesta como voz en off, sino como un subtítulo apenas legible.

Pienso en lo que la chica piensa y creo que es lo mismo que pensamos cuando (en apariencia) no hacemos nada.

(y)

Hemos hablado muchas veces sobre el ocio y la culpa porque estamos inmersos en un sistema esclavizador y descarnado que beneficia a unos cuantos, y que dice que el tiempo debe ser un recurso aprovechable, productivo y beneficioso (para esos cuantos).

El tiempo es oro, decía Nilda, cuando me encontraba acostado pensando en la inmortalidad del cangrejo.

La culpa que acarrea el ocio corresponde a la improductividad, porque se cree que sólo pensar, o hacer cosas sin pensar, es improductivo.

(Y me pregunto para quién).

Esta chica hace cinco cosas a la vez.

(Y me pregunto si es eso ser improductivo).

(z)

Clara raspa un cielo con birome negra.

Comienza desde los márgenes del papel y dirige líneas hacia un centro que se ahueca.

Un cielo negro y un hueco blanco.

Un techo negro y un hueco por el que se cuela un cielo blanco.

Un cielo negro roto.

Un techo negro roto.

Y allí debajo, la vida transcurre (inalterable) en un espacio reconocible, habitado por una chica que piensa en recuperar un tiempo perdido. Una chica que ha descubierto que multiplicarse es acaudalar.

(Publicado originariamente el 21 de enero de 2020 en: https://medium.com/@lasgargolaszine/tengo-un-trabajo-infinito-que-hacer-a9a1f624e7db).

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