1. sobre mecanismos de emergencia

Por Gaspar Núñez

4 pallets. 1 pequeño basural en 1 calle de tierra. 1 remera con la estampa “I ♡ ARG”. 1 micrófono inalámbrico. 1 candidato a jefe de gobierno. 1 niña pobre. 1 veintena de camarógrafos y periodistas.

1 remera nueva. 1 cena juntos. 1 llamada periódica. 1 regalo (sorpresa). 1 techo de losa para el comedor popular La Familia.

Generalmente, predomina la idea de que las salas de exhibición de arte, amplias y de paredes blancas, con pisos neutros y equipadas con luces especiales, son espacios heterotópicos que maquillan la realidad; o más bien que la opacan. Implican una suspensión del flujo de tiempo que rige la vida en general. Son espacios silenciosos, vaciados, impolutos, de pretendida no-significancia y sin historia, en los que –por contraste– cualquier objeto ahí introducido goza de mayor salud e impacto. Algunas muestras en estas típicas salas muchas veces terminan resultando forzosas, puestas escenográficas en las que cada cosa tiene un lugar determinado para que el espectador llegue a ellas sin mucho esfuerzo.

Algo de esto hay en la foto que mostraba a Macri junto a una niña, en un precario escenario hecho con 4 pallets que se elevaban desde la basura. Él vestido con ropa de oficina, impecable, con micrófono en mano y acariciando su cabecita, mientras ella llevaba unos harapos, cumpliendo el papel de la pobreza que le parece ser intrínseco. Aquella plataforma exhibitiva del basural funcionaba de forma no muy distinta a las salas de arte: los pallets limpiaban los signos centrales de la escena, en tanto las paredes blancas los aíslan para su rápida lectura.

Es de esta escenificación de la que huye Usurpa, proyecto de Leandr Soria que funciona en una vieja casa venida a menos, ubicada en un pequeño pasaje detrás del Casino. La propuesta busca que las obras se desplieguen en un espacio inhóspito (en oposición a la propiedad hospitalaria y voluntarista de las salas), optando por una casa cargada de historias que se superponen. Remodelaciones sin terminar se yuxtaponen con marcas propias de la vida diaria y con el deterioro del abandono. Materiales para la construcción o soluciones temporarias conviven con sectores ruinosos.

Aquí es donde oportunamente tiene lugar la muestra “Mecanismos de emergencia” de Cecilia Luján y Juan Ignacio Moreno, con curaduría del propio Leandr, quien postula el arte como un espacio de excepción. La muestra llegó para coronar el fin de un sobre-edulcorado y patalco capítulo argentino.

Si el estado de emergencia anunciado por el pasado gobierno, habilitaba a los últimos peldaños de la cúpula presidencial a absolver sus deudas familiares, liberar de impuestos a objetos de lujo en el mercado, a eliminar ministerios, a endeudarnos durante los próximos 100 años y un larguísimo etcétera, ¿por qué no apelar a estrategias similares desde el arte? La solución al desbaratamiento y descompostura generalizados en distintos estamentos de la sociedad, producto de aquella revolución de la alegría proclamada hace 4 años, nos llega bajo la forma de una gobernación por decreto. Este “gobernar por decreto” es –desde luego– un eufemismo, la contracara institucional y legitimada de la imposición fáctica de una resolución plutocrática. Es así que Usurpa, en sintonía con las medidas del gobierno de Macri y respetando la excepcionalidad de la situación actual, decreta que tal espacio será lugar para su resignificación, intentando pensar la ocupación fáctica de un lugar como un camino posible para la construcción de una poética y una institución (o mejor, proto-institución) artística.

Tucumán es la capital nacional de la usurpación. Esto se puede ver en las cosas mínimas. Si dejamos de usar una habitación por un tiempo o nos retrasamos con la limpieza de las canaletas, los gruesos yuyos acaparan el polvo que se acumula en las hendijas. Otras malezas más arbustivas echan raíces y desacomodan algunas filas de ladrillos de una pared. Cualquier recipiente o superficie cóncava es un juntadero de polvo y todo juntadero de polvo se transforma irremediable y velozmente en maceta.

De este tipo de usurpación ralentizada y natural son protagonistas las paredes y otros recovecos de la casa, y esa usurpación es con la que conviven las obras aquí exhibidas, pero no otra. En Usurpa, no hay una disputa legal por la pertenencia de los espacios o el apoderamiento del domicilio de unx otrx. En este proyecto, la okupación aparece en sentido figurado, entrampándose a sí mismo, cayendo en la voluntad escenificante que, en principio, Usurpa busca esquivar.

(Publicado originariamente el 24 de diciembre de 2019 en: https://medium.com/@lasgargolaszine/1-sobre-mecanismos-de-emergencia-46d11929b0ed).

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